El arte de aprender jugando

Si cliclas en el buscador de Google juego interactivo como herramienta didáctica en las aulas encontrarás decenas de artículos que indican actividades y tareas para incentivar a los docentes y ofrecerles ideas para diseñar una clase en las que el juego e internet sean los principales protagonistas.

juego interactivo

Los docentes ya nos hemos puesto las pilas en este sentido y entendemos que el binomio juego/internet conforman una composición de palabras atractivo que actúan como gancho para captar la atención de los alumnos. Los tiempos han cambiado y no podemos hacer caso omiso a la irrupción de Internet en nuestra vidas. Tampoco a la idea de que la Educación y los modelos de enseñanza-aprendizaje han evolucionado hacia un más ámbito lúdico y ameno, alejadas de libros y tareas monótonas y tediosas. Pero, no nos confundamos. No se trata de jugar por jugar para pasar el rato y entretener, ya que el juego en sí mismo debe tener una aplicación didáctica que nos permita desarrollar una o varias competencias del currículo de primaria.

jugar

El juego simboliza una nueva manera de aprender, donde actividades de suma importancia como restar, multiplicar, dividir, adquirir una conciencia fonológica de un vocabulario cada vez más rico van disfrazadas de un caparazón divertido para promover la participación y la motivación de los alumnos en el aula.

“El niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deben estar orientados hacia fines perseguidos por la educación: la sociedad y las autoridades públicas que se esforzarán por promover el goce los alumnos”, así reza uno de los apartados de la ONU referido a los Derechos de la Infancia.

Al plantearnos la creación de un juego debemos tener en cuenta cómo y con quién. En el cómo podemos aludir al mando, al movimiento o al táctil y en el quién debemos poner el foco en si queremos promover que éste sea individual o en grupo. Si es en grupo definir si queremos que sea en red o con un grupo de gente.

Atendiendo a estos parámetros, el juego permite, si éste está bien diseñado, el desarrollo integral del niño,  ya que éstos juegan por instinto, por una fuerza interna que los obliga a moverse, a manipular, a aprender por observación, por acción. Juegan movidos por una necesidad interior, no por mandato, orden o compulsión exterior. Juegan para descubrir en su entorno más cercano aquello que les llama la atención porque nunca lo han visto antes. Una conclusión extraída de artículos como La primera infancia en perspectiva. El derecho al juego. De esta manera, métodos de enseñanza como el método Montessori cobran cada vez más fuerza en los entornos educativos.

niños jugando

Por ello, el juego alude a la esencia básica de los más pequeños y nos permite conectar con ellos. Pero, ¿qué resultará más beneficioso: el juego tradicional enfocado al trabajo en equipo, que potencia habilidades y destrezas físicas o el juego interactivo que se desarrolla en una pantalla móvil u ordenador?

La pregunta está en el aire y habrá millones de reflexiones al respecto, lo que queda claro es que supone un auténtico desafío para los maestros introducir en el aprendizaje elementos de diversión y placer ligados al juego y conseguirlo es todo un arte.

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