Mis primeras noches: del hostal cutre a la cama tetris

Mis primeras noches: Del hostal cutre a la cama tetris

En el hostal, conocí a todo tipo de personajes: viajeros, gente de paso y también entré en contacto con los primeros españoles. Primeras historias, unas más positivas que otras. Testimonios al fin y al cabo que te introducen a grosso modo en la realidad de la comunidad de españoles en el extranjero . Esas primeras experiencias no sonaban muy positivas: uno de los chicos, de Madrid, llevaba meses trabajando como kitchen porter (friegaplatos) en un restaurante. Harto de la situación y tras constatar que aquí no se viene ni a aprender inglés ni se puede ahorrar un duro, porque el nivel de vida es altísimo, hacía la maleta para volver. Otra chica, también de Madrid, había tenido varios empleos en hostelería y como limpiadora en un hotel. Tras haber intentando, sin mucho éxito, sacar tiempo y dinero para apuntarse a una academia y mejorar el idioma, también hacía la maleta para regresar a casa. Unos que llegan y otros que se van.

En la habitación dormíamos en literas más de quince personas. Un solo baño. Muchos llevaban viviendo allí más de dos meses. Ni siquiera habían sacado la ropa de sus respectivas maletas porque no había espacio en la habitación. La luz se colaba en el habitáculo desde primera hora de la mañana (casi a las cinco y media comenzaba a amanecer), lo que no permitía casi pegar ojo. Conciliar el sueño era difícil, ya que muchos de los inquilinos entraban y salían durante la noche. Las pertenencias vigiladas. Nada de valor y lo poco que había, era mejor guardarlo bajo llave en una de las jaulas metálicas que se encontraban debajo de la cama. El candado, siempre a mano.

Muchos de esos jóvenes, habían hecho del hostal su residencial habitual debido a la dificultad de encontrar una vivienda decente y a buen precio. Había personas de todas las nacionalidades, por supuesto. Algunos viajeros, pero la mayoría inmigrantes franceses, italianos y bastantes españoles que habían venido a buscarse la vida a la ciudad. Ellos preferían pagar 16 libras la noche, a alquilar algo que no se adecuara a sus necesidades. Porque eso sí, en Brighton es relativamente fácil encontrar empleo (en periodo estival), pero encontrar una casa se puede tornar una tarea muy ardua, ya que los alquileres rondan las 500 libras (una habitación compartida), más facturas aparte. Lo cual quiere decir que si sumas luz, agua y calefacción (porque en invierno hace un frío que pela) vas a necesitar una buena suma de dinero sólo para gastos básicos. Sin contar que hay que llenar el frigo todos los meses y a parte, habrá que vivir. En Brighton hay que ser mileurista para subsistir medio dignamente. Y no regalan el dinero.

La opción de buscar un piso por agencia, para los recién llegados, es casi impensable porque piden tres meses de alquiler por adelantado, lo que suele equivaler a casi 1.000 libras por cada uno de los inquilinos, más el deposito del piso que puede rondar también las 1.000 libras. Total, que entre unas cosas y otras, vas a necesitar unas 1.500 libras solo para pagar alquiler, más una larga lista de personas a las que se les llene la boca hablando bien de ti. Te pedirán referencias de empleos anteriores y números de teléfono de jefes para cerciorarse de que “no meten a un delincuente como inquilino” y que se pueden fiar de ti.

Así que tras esas primeras noches donde tuve que renunciar a tener ningún tipo de intimidad  con mi pareja, ni siquiera dormir juntos, porque las literas eran horrorosamente estrechas e incomodas, me mudé con mis amigas a su piso, a las afueras de Brighton. Un pequeño salón con cocina incorporada y una habitación donde solo cabía una cama doble en la que había que meterse por los pies. Esquema visual : una cama encajada en una habitación. Baño lleno de moho al más puro estilo inglés. Pero, la casa era bonita y acogedora, gracias al esfuerzo que invirtieron mis compañeras Ana y María para convertir ese habitáculo en un hogar.

En un principio, decidimos dormir las tres juntas. Tampoco había otra y el sofá quedó descartado desde el primer momento porque daba dolor de espalda con tan solo mirarlo.  Así que a modo de tetris, conseguimos coger posiciones en una cama de 1,60 de ancho. Mi posición durmiendo quedará registrada en nuestra historia brightoniana como posición momia, que es algo así como brazos replegados a modo de muerto y boca arriba.  No había espacio para más. Desde luego que esta medida iba a ser provisional, pero la situación se prolongó durante meses debido a la dificultad de encontrar algo barato y porque, sinceramente, queríamos vivir juntas. Sin el calor humano de mi familia brightoniana no sería posible escribir esta historia.

Risas, noches de insomnio y charlas eternas hasta las tantas de la madrugada hablando de nuestro no futuro periodístico, intentando cambiar el mundo, emocionándonos con debates de Podemos, sin perder la ilusión, pero conscientes de la difícil situación que nos está tocando vivir. Una experiencia para contar a los nietos seguramente, pero dura aunque pueda parecer lo contrario. Facebook, a veces, no hace justicia.

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2 pensamientos en “Mis primeras noches: del hostal cutre a la cama tetris

  1. Querida prima, yo titularía tu diario como “Diario de una valiente”. “Valiente”porque decidiste irte sin mirar atrás. “Valiente”porque tras esa decisión hay un trasfondo de superación personal. Y “valiente” porque hasta ahora has superado una historia de adversidad con la mejor versión de tí misma.
    Hay para todos un momento en la vida en el cual descubres que nada va a ser fácil. De repente, los esquemas cambian. Nada de lo que pensabas que iba a ser, va a ser, y te invade la consciencia que tienes que reinventarte.

    ¿ Esos paseos que cuentas, a solas, no te han ayudado a mirar la vida y descubrir una perspectiva distinta hasta la que ahora conocías? Estoy segura que sí… Estoy segura que cada día eres una mujer más fuerte y con mayor madurez en tus emociones. Y que todas estas vivencias vas a saber canalizarlas para convertirte en una mujer grande que conseguirá todo lo que se proponga.
    Por ello te digo….ánimo VALIENTE!! Y desde el objetivo de tu mirada y de tus sentimientos, transforma todas tus vivencias en aquello que quieres ser porque lo conseguirás!!
    Un beso enorme!
    Ángela

    • Tienes mucha razón en lo que dices. Esto tiene sus momentos buenos y sus momentos malos, pero en general en una experiencia en positivo que te hace crecer como persona. Aún así, más allá de lo que pueda simbolizar para cada uno esta vivencia, esta la parte objetiva de que “Nos nos vamos, nos echan”, y que es injusto lo que está pasando en nuestro país. Que somos mano de obra barata en Inglaterra y que estamos ayudando a los ingleses a tener un país más rico, gracias a la mano de obra barata inmigrante.
      Gracias por tus animos. Espero que sigas leyendo, porque esta historia solo acaba de empezar. Un besazo. Espero verte muy pronto.

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