De los hermanos Lumiere al cine de posguerra

La llegada del cine o lo que es lo mismo, los fotogramas en movimiento, revolucionaron  una sociedad que hasta ese momento no había asistido a un espectáculo audiovisual de tales magnitudes. París se convirtió en el escenario oficial de a inauguración pública del cine cuando en el año 1895 los hermanos Lumiere proyectaron públicamente la salida de obreros de una fábrica francesa en Lyon, la demolición de un muro, la llegada de un tren y un barco saliendo del puerto en un formato, hasta ahora, inexistente. El éxito de este invento fue inmediato, no solo en Francia, sino también en toda Europa y América del Norte.

hermanos lumiere

Realizaron más de 500 películas en las que predominaba la ausencia de actores, de escenarios naturales, la brevedad, la ausencia de montaje y el plano fijo. La audiencia comenzó a aburrirse y no fue hasta la llegada de Melié con su histórica película Viaje a la Luna cuando comenzaron a desarrollarse técnicas cinematográficas de ficción.

A partir de ese momento, comenzaron a contarse historias que en un principio carecían de sonido  hasta 1927 (aunque el cine mudo iba acompañado al piano) y de color hasta 1935 con la película “La feria de las vanidades” de Rouben Mamoulian un artista que consiguió su máxima plenitud en 1939 con la película Lo que el viento se llevó. El color tardó más en ser adoptado por el cine. El público era relativamente indiferente a la fotografía en color y prefería el blanco y negro.

cahaplin

Tras la II Guerra Mundial, la llegada de la televisión supuso un desafío para la industria del cine que tuvo enormes consecuencias económicas con una pérdida de audiencia que pasó de los 85 millones de espectadores anuales en EE.UU durante la guerra a apenas a 45 millones a finales de 1950. La industria respondió ofreciendo más espectáculo, que se concretó en el mayor tamaño de las pantallas tal y como afirma en su blog  Te encontré y conocí un nuevo día  de la autora Julieth Paola en su artículo Origen y Evolución del cine.

Así, la propia historia del cine y el cine en sí mismo constituyen un elemento muy atractivo que goza de mucha popularidad y que permite a los docentes sacar el máximo provecho a esta herramienta audiovisual tanto para desarrollar la competencia audiovisual como para la artística o  la lingüística.

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